Los Aerofotógrafos. Danzando en el Aire.

Este capítulo trae a la memoria a: (5) de los primeros fotógrafos que pensaron la disciplina fotográfica, como un evento activo que se podía llevar al espacio aéreo, con el vínculo de la cámara y el cuerpo del fotógrafo, como elemento performativo en la acción mencionada. Incluyendo la noción inherente de la mirada cenital que construye con el cuerpo del fotógrafo, la obra aquella que será observada a posteriori por la masa o la critica especializada.

Esa mirada cenital, viajara a lugares diversos que en la estabilidad de la tradicional mirada horizontal, no se habían pensado, en parte por la novedad naciente de la disciplina de la fotografía, la que aún muy joven tenia sus propias limitaciones.

Debido a una movilidad limitada dada por el dispositivo de captura que en aquellos primeros años del famoso invento, tenia poca portabilidad, la cual limitaban la movilidad del fotógrafo. Esto no detuvo la batalla que daba el cuerpo del artista y sus intenciones primarias, de llevar su ojo compositivo a otras miradas estéticas y de orden descriptivo que permitieron y dieron paso una fotografía aérea. La cual se fue fusionando con la tecnología y la contemporaneidad mediada por las máquinas, aunque ellas, sin la corporalidad del fotógrafo que las opere, difícilmente llegarían al vuelo. Así, se creo una co-relación hombre-maquina, que se mantiene y se ubica en esos primeros fotógrafos que la articularían a su forma de expresión fotográfica.

Esto nos permite vincular a estos primeros artistas, poco ortodoxos en su trabajo, con algunos pioneros de la disciplina artística conocida como: performance, naciente en los 60 y 70, que trajeron a la vida nuevas formas de expresión, donde el cuerpo ejerce una posición de poder que dirige la atención a nuevas lecturas en el arte. Podemos decir que los aerofotógrafos de antaño como los de hoy no hacen un performance tal cual definido como los que reconocemos en la actualidad, pero su ejecución –toma fotográfica aérea– a la hora de expresarse con los dispositivos que los acompañan en su teatro de operaciones ­–aire y espacio–, junto al cuerpo sí, tienen un pequeño vinculo con el concepto de la acción performativa.

Se han escogido a (5) fotógrafos iniciales de lo que podría ser un corpus muchos más grande. Para sintetizar el análisis, y volverlo más especifico partimos de las acciones del fotógrafo: “Nadar”, con su primera fotografía aérea, “Rodchenko”, con su mirada cenital, André Kertész con su visión poética, y poco conservadora del espacio, Ansel Adams, con la actividad rigurosa, y disciplinada de la técnica que lo llevo a ampliar la mirada con la inclusión de otros dispositivos para la captura de la misma y por último la referencia al fotógrafo anónimo aquel cazador de imágenes que día a día crea la historia de la fotografía, pero su nombre puede pasar desapercibido o desconocido, pero que expone su obra y cuerpo para lograr la misión de su arte o labor: la aerofotografía. Para analizar este fotógrafo anónimo se ha escogido la foto legendaria del –Empire State, en New York–, que aún a la fecha no tiene autor conocido. Así, que con esta singularidad de visiones, se propone estudiar un poco más el mundo estético y teórico de la fotografía aérea, para reflexionar sobre ella y crear nuevos canales de pensamiento y observación sobre una de las tantas categorías de la fotografía.

Palabras claves: Fotografía, cuerpo, acto, performativo, acción, riesgo, escena

1.

Nadar el temerario aeronauta

Gaspard- Félix Tournachon “Nadar”. 1820-1910.París, Francia.

Nadar, el más famoso fotógrafo, retratista de Francia en su tiempo, como lo menciona Adam Begley en su libro “ The great Nadar: The man behind the camera”: Nadar es una celebridad 1, gracias a su imponente presencia en el medio artístico e intelectual de París, que lo llevo a codearse con la elite de aquella época, la que le permitió acercarse con su cámara a construir sus retratos personales, artistas como el poeta Charles Baudelaire, la actriz Sarah Bernhard, el ingeniero Gustave Eiffel, los escritores Emile Zola, Julio Verne, entre otros,  en su estudio se daban tertulias con personajes como el pintor Eugene Delacroix y la novelista George Sand, a los que también retrato y dejo para la historia y la memoria, sus rostros en el saber fotográfico.

Además de ser fotógrafo, Nadar, fue escritor, dibujante caricaturista e inventor; en la fotografía tuvo una mirada innovadora en medio de la innovación, que ya representaba está disciplina naciente; esa mirada lo llevo a buscar en la altura física un medio para la creación de una parte de su obra –fotografía–, está motivación y obsesión con el hecho de volar y surcar los cielos, junto a su cámara, lo llevo a pensar su cuerpo y vincular otros cuerpos o artefactos a la idea de un lugar o espacio que no fuera la base del suelo que habitaba ; es así que su cámara debería llegar a otro estado físico, aquel que le permitiera una adecuada manipulación humana, para lograr eficazmente la toma fotográfica, en un ambiente hasta ese momento poco explorado por los mismos fotógrafos, pues la naturalidad de las tomas en aquella época no era propiamente estar en el aire.

Nadar, buscó en el cielo y las alturas, una forma de mostrar una nueva realidad. La ciudad de “París” estaba a sus pies, el mundo presencio así, un espectáculo único, la cámara fotográfica, ya no solo retrataba humanos en la superficie del suelo, ahora los edificios, las calles y sus avenidas, eran objeto de observación desde arriba ; finalmente y después de varios intentos, peripecias y angustias en el aire, logró capturar una de las primeras imágenes conocidas en la historia de la humanidad y de la fotografía aérea, aquella que desde su balón aerostático 2 , retrato un trozo de la ciudad que lo vio nacer.

Transcurría el año 1864 y Nadar, en su globo junto a su esposa llevó su cuerpo y el de algunos pasajeros acompañantes a una travesía maravillosa y extraña: los esperaba un espacio reservado para las aves, ese territorio que durante siglos ha sido observado desde abajo. Allí galante en su vestimenta y efusivo en la intención de ser uno de los primeros fotógrafos, en conquistar las alturas con su cuerpo físico y con la relación de los objetos que se integrarían en la acción, Nadar lo consiguió.

Pero antes de esos vuelos Nadar, creo su propio retrato de aeronauta, una puesta en escena de lo que imaginaba pasaría una vez estuviera en el aire, cuando pusiera su balón a volar. En su estudio Nadar convoco una pequeña realización teatral, sus asistentes y él crearían una toma fotográfica donde él, estaría dentro del balón para posar como si estuviera volando, así que con ojos de explorador y una posición corporal de aventurero en el aire. Nadar, pareciese que mirara desde el aire la ciudad, maravillado de la misma presencia que podía contemplar desde aquel lugar preciado por todos. Pero todo era un complot planificado en un espacio cerrado, pues el balón estaba dentro del estudio y todo estaba planificado para la toma en aquel lugar, aquel día, la cual debería reflejar una posible acción en el aire. La escena tenia todo el carácter teatral propio de muchas tomas fotográficas hechas en espacios cerrados, fondos, personajes, actores y la acción mediada por la mirada del fotógrafo, esta foto lograda por Nadar, era legítimamente una fotografía, hecha puesta en escena.

Nadar, y su brillante idea de volar, proyectaban que desde el aire ya se tendrían varios problemas por solucionar: primero, controlar la máquina que lo llevaría a la cumbre del cielo, acto seguido debería lograr la tan preciada primera fotografía aérea, es así que posiblemente tenía claro que no habría espacio para un retrato suyo desde arriba, así que esa imagen se debería lograr desde el control del estudio. Unos disparos después obtendría su fotografía de aerofotógrafo y días posteriores también tomaría su primera fotografía aérea.

                                                                      Nadar en su estudio.
Nadar en su estudio.

Nadar preveía y proyectaba su vuelo en una fotografía, lo que tal vez nuca imagino es que años después en esa misma ciudad, muchos otros artistas tomarían el cuerpo

“Como un lugar y un medio de expresión artística3 . Es por eso que tomo el riesgo de vincular su acción con la de aquellos artistas del cuerpo que dieron vida al performance en Europa Y Norteamérica, en los 60 y 70, uno de ellos: en 1961,el Francés Yves Klein, pionero de este tipo de arte, “el performance”, a una pregunta que se le hacía de lo que entendía por arte contesto: << Es salud . Esta salud nos hace existir . Es la naturaleza de la misma vida . Es todo lo que somos >> 4 . Pero esta salud a la que se refería : Klein no hablaba de lo físico y sí, más bien de lo inmaterial. Pues para Nadar, esto también era importante, pues en sus primeros vuelos, los riesgos que corrió o acontecieron cerca de él y su acto de conquistar el aire, no eran propiamente aquellos que cuidaran de la salud, o el bienestar físico a tal punto que puso en riesgo su vida y la de algunos acompañantes en sus vuelos iniciales.

Apareció el vacío, esa ausencia de materia entre un objeto y otro, para Nadar, como para Klein, la altura y el vacío, fueron activos protagonistas de las obras, en uno y otro.

Nadar, arriesgo su vida llevando su cuerpo y otros ajenos a la cima del mundo parisino, el aire de su ciudad, estaba presente y Klein con su ¡le peintre de léspace se jette dans le vide! u Obssesion de la levitatión (salto al vacío u obsesión de la levitación,1960), el artista salta desde “lo alto de un muro en la calle Gentil Bernard (Fontenay-aux-Roses, Paris)5. Se puede vincular a los dos artistas independientemente de su época de acción, lo que los conecta es la relación del cuerpo y la altura, desde la representación. La misma física material de un cuerpo y otro, es como si estuviesen conectados a este concepto. Nadar, voló y Klein, salto al vacío, un aspecto para reflexionar y que sin duda alguna puede agregar más facetas para el estudio de los orígenes del performance, por si acaso no se había establecido una relación entre los primeros aerofotógrafos y los performers, más cercanos al siglo XXI.

El primer vuelo de Nadar, fue en su estudio fotográfico y el vuelo de Klein, también fue producto de un fotomontaje, realizado por el fotógrafo Harry Shunk, en 1960, este simulaba el salto del artista, una acción corporal no real, pero que tuvo impacto en su época y a si mismo se le dio un valor como documento de la acción performativa; otro elemento que vincula, a estos dos artistas y su acción performativa al registro de la luz fotográfica.

Yves Klein, salto al vacío u obsesión por la levitación 1960.

Para seguir encontrando parecidos o similitudes ontológicas entre el arte fotográfico y algo performativo de Nadar, vale la pena referenciar a Hermann Nitsch, uno de los pioneros del accionismo vienes que decía en los estatutos del: Orgien Mysterien Theatre –Teatro de las orgías y los misterios– “que el ejercicio del arte conlleva el sacerdocio de una nueva concepción existencial: << El arte es un medio de enamorarse perdida de intensamente de la vida y debe intensificarse hasta el más descarado exhibicionismo que deriva de los sacrificios >>” 6 . Nadar, fue un sacerdote de la fotografía, convocaba en su estudio a la orda de intelectuales de la época, además de ser un versátil artista que incurrió en otras disciplinas y como todo guía espiritual, pensando en lo de su sacerdocio artístico, tal ves en donde más se puede hallar este aspecto era en su necesario exhibicionismo, así sucedió en su momento de furor, un hombre que quería llegar y llevar la fotografía al más alto nivel de lo físico y la novedad, tenia un público seguidor, atento a sus sacrificios. Esto, adquiere sentido, cuando conocemos lo que paso en su segundo vuelo abordo de su globo, hecho en la plaza “Champ de Mars”, donde miles de personas de todo talante apreciaban el ascenso de su segundo globo, nuevamente airoso a conquistar la inmensidad del cielo parisino7. Un vuelo que lo llevo a mirar el rio Sena, desde el aire y surcar las fronteras cercanas de la ciudad, en un principio sin vislumbrar algún temor, a tal punto, como cuenta Begley, que pudo cenar en pleno vuelo.

¿Qué amor por la vida y los sueños encarnaba Nadar ?, un verdadero temerario, un soñador efusivo que tenia en su cabeza la obsesión por volar y vivir plenamente, sin miedo ni temor y sí aparecía habría que controlarlo en la inmensidad de las nubes, en la materialidad del aire.

Trasladémonos al siglo XXI, y pensemos por un momento en esos fotógrafos del aire. Hoy se encuentran desde el suelo navegando el cielo, desde sus dispositivos voladores y ópticas de la visión, consumen el paisaje que se les presenta, ellos con la seguridad de la superficie terrestre, irrumpen en la vertiginosa realidad del aire y lo que ello conlleva. ¿sentirán el miedo?, ¿sentirán el vacío?, como lo pudo haber sentido Nadar, ¿Qué piensan?, esos fotógrafos aéreos que con sus cápsulas de tecnología fotográfica llevan al espectador, a la fuerza descriptiva de la territorialidad de la captura allá arriba, estando abajo –suelo–.

Pero antes que los drones, irrumpieran en el mundo de la fotografía aérea y el mercado de la tecno ciencia, ¿cuál era el pensamiento y la acción misma? de aquellos fotógrafos que armados de sus cámaras y permeados a ellas, sobrevolaban en aeronaves tripuladas con su mirada cenital, propia de la altura de la vida y la naturalidad física, la de estar en una posición no tradicional. También sufrirían de esos acentos normales propios del vacío y de la noción del riesgo natural de la aviación moderna e histórica. Aunque para los expertos aeronáuticos, esta es la forma más segura de viajar en la actualidad a nivel global y local.

La vida es intensa para un fotógrafo del aire, abajo o arriba su momento y su velocidad de acción hacen que exista un constante accionar de su cuerpo y la corporalidad propia de las múltiples sensaciones acaecidas de estar con un conjunto de dispositivos en la función de la toma. Un fotógrafo del aire debe estar en la capacidad de controlar su cuerpo, para controlar otros cuerpos –dispositivos– y capturar la suma de otros cuerpos, que desde el lugar escogido, aire y territorio, conducirán su expresión.

Los riesgos que corrió Nadar, en mayor o menor cuantía, o estado de conceptualización son riesgos que aún, hoy viven los aerofotógrafos modernos, con similares aspectos, que también cambian con el tiempo, la actualidad tecnológica y social, pero al final del vuelo el riesgo presente está.

Fotografía: Alberto Jiménez Meléndez (aerofotografo), 2006. Bogotá , Colombia.

Volvamos a ese segundo vuelo de Nadar, que empezó siendo amable, al final se convirtió en un estruendoso aterrizaje, que casi le cuesta la vida a él y sus acompañantes; otra vez aparece el sinónimo riesgo presente en la idea de las primeras fotografías aéreas.

Es inevitable sacar de la maleta del fotógrafo, esta palabra anterior –riesgo– de esas tomas aéreas iniciales, donde la zona de confort, no estaba presente.

Así, como en los años venideros el arte contemporáneo, se acerca al cuerpo para estudiarse, muchas veces con el acto de dolor personal que lacera las venas del mismo en su accionar, aquí el cuerpo en la expedición aérea de Nadar, siempre estuvo expuesto, junto con su tripulación, a sufrir la más fuerte acción concluida en la intención y vínculo que tenia su acción y lo que podía suceder en la más desafortunada función del aterrizaje: la muerte física. Afortunadamente la muerte para la historia de la fotografía y otras concepciones no llegaría aún para Nadar, y días después lograría su tan anhelada foto, además creía que el futuro estaba en las máquinas del aire o aero locomotoras, como los aviones y los helicópteros 8. Nadar, no estaba equivocado, pues el hombre con el paso del tiempo se definiría en procesos industriales donde las máquinas ejercen funciones sustanciales en las relaciones corporales y por consiguiente de avances o retrocesos en su propia existencia. No se quiere entrar en el terreno del juicio y aseverar si es bueno o malo, que la máquina se injerte con el hombre, pero lo que sí, está claro es que el hombre cada vez tiene más funciones relacionales con las máquinas en este caso aquellas que sirven como elementos instrumentales que separan en el caso de la fotografía, la visión del ojo, con las relaciones de distancia en unión de los conceptos y teorías fotográficas que son llevadas a momentos versátiles donde los compendios humanos crean nuevas habilidades y progresos sociales que pueden ser dispersos en el aire y tomados en funciones más radicales. No como la que soñó Nadar, la de construir una imagen y sí, como acciones de orden controlador y vigilante –la guerra–.

Los performistas de 1970, con la acción corporal­ en Norteamérica y Europa: “que utilizaban el cuerpo como material artístico” de muchas maneras performativas y sus nacientes discursos ideológicos trataron de crear un nuevo lenguaje : lo performativo y así establecer una definición diferente del hombre 9. No sabemos si Nadar, lo llego a imaginar, pero sus acciones de carácter innovador mezclando la máquina y el cuerpo lo llevaron lejos, tan lejos que hoy en la actualidad tiene un lugar reservado para mencionarse como uno de los grandes en la historia de la fotografía, además de vincularlo, con la idea de haber sido un fotógrafo de características teatrales que por todo lo que sugirió y realizo, hoy se podría decir que fue un fotógrafo con características performistas.

Su obra no solo produjo belleza; la imagen de una ciudad en fervor y desarrollo, estableciéndose como la gran París del mundo. Nadar, apropio de un nuevo lenguaje para y hacia el mundo fotográfico, un lenguaje cinético y corporal que deberían seguir ejerciendo todos aquellos profesionales y amateurs en la búsqueda de perspectivas cenitales y capturar el territorio desde el aire. Unas imágenes que en adelante se van a llevar al universo de las ideas y del lenguaje fotográfico, que en el futuro, no soló se van a producir desde el origen de lo bello, sino desde la funcionalidad estratégica que puedan ser usadas en la espacialidad del territorio. A propósito de esto y el arte corporal que Nadar, sin querer o con muy poca conciencia toco: << el arte corporal ya no tiene por qué producir belleza, sino lenguaje, un lenguaje inédito, no codificado que, rechazando la historia, el sentido y la razón, sea capaz de hablar del cuerpo, aquí y ahora, con el fin de preparar también el mañana >> 10. No se puede aseverar totalmente que la creación de Nadar, halla sido un performance, pero sí, se puede mostrar los pequeños vínculos que tuvo la fotografía aérea, en sus inicios con el cuerpo del fotógrafo y con las posibilidades que se dieron para volar. Cada vez que se despegaba el globo y se buscaba las nuevas vías aéreas, la creación estaba presente tanto en la logística de llevar el cuerpo al aire, como aquella de llevar la cámara junto al cuerpo y lograr el efecto de reproducir otro cuerpo, –el de la fotografía–, Nadar, el temerario y estratega, sabia que una imagen y su uso son una herramienta de considerable cualidad para conseguir llegar a un concepto, a relaciones de poder y saberes.

Fotografía de Nadar, considerada como una de las primeras fotografías aéreas, de la historia.

Eight aerial views of the Arcs de Triomphe,Paris,1860
Crédito: Kodak collection/National Science & Media Museum/Science & Society Picture Library- All rights reserved.

                                     


1. The great Nadar: The man Behind the camera, Begley Adam, New York 2017,Tim Duggan Books. pp 1

2. Globo de aire caliente, https://historia.nationalgeographic.com.es/a/globo-aerostatico-y-conquista-cielos_7848/1

3. El arte de cuerpo, Guasch Anna María, El arte ultimo del siglo XX, del posminimalismo a lo multicultural, Capitulo tercero, formas de arte de procesual II. El arte del cuerpo, Madrid 2000 ,Alianza Forma .pp 81

4. El arte de cuerpo, Guasch Anna María, El arte ultimo del siglo XX, del posminimalismo a lo multicultural, Capitulo tercero, formas de arte de procesual II. El arte del cuerpo, Madrid 2000 ,Alianza Forma .pp 83

5. El arte de cuerpo, Guasch Anna María, El arte ultimo del siglo XX, del posminimalismo a lo multicultural, Capitulo tercero, formas de arte de procesual II. El arte del cuerpo, Madrid 2000 ,Alianza Forma .pp 84

6. El arte de cuerpo, Guasch Anna María, El arte ultimo del siglo XX, del posminimalismo a lo multicultural, Capitulo tercero, formas de arte de procesual II. El arte del cuerpo, Madrid 2000 ,Alianza Forma .pp 88

7. The great Nadar: The man Behind the camera, Begley Adam, New York 2017,Tim Duggan Books. pp5

8. The great Nadar: The man Behind the camera, Begley Adam, New York 2017,Tim Duggan Books. pp6

9. El arte de cuerpo, Guasch Anna María, El arte ultimo del siglo XX, del posminimalismo a lo multicultural, Capitulo tercero, formas de arte de procesual II. El arte del cuerpo, Madrid 2000 ,Alianza Forma .pp 93

10. El arte de cuerpo, Guasch Anna María, El arte ultimo del siglo XX, del posminimalismo a lo multicultural, Capitulo tercero, formas de arte de procesual II. El arte del cuerpo, Madrid 2000 ,Alianza Forma .pp 94

Para citar este texto : Jiménez Meléndez Alberto. Los Aerofotógrafos. Danzando en el aire. Capítulo 1, Nadar el temerario Aeronauta. (pp. 1-8), Bogotá. 2020. En www.aerofotografo.com

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